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6/7/11

Vestigios N° 1


Por Qué  Leer

La sociedad que nos rodea ha cambiado muchísimo con respecto a diez  años atrás, se hizo vertiginosa y fría, calculadora y trivial, y esto ha llevado a que los adolescentes y jóvenes busquen modelos y diversiones acordes a estas necesidades. Es así que tenemos jóvenes formados con la tv de Tinelli, la mentalidad de Susana y todo programa farandulesco o reality que se digne aparecer… ¡la lectura! Bien, muchas gracias.
La crisis libresca puede comprobarse en el nivel de cultura general que tienen los pibes en la escuela media; no pueden ser capaces de discernir entre la revolución de mayo y la independencia. Pero… ¿Y qué hacemos para revertir esta situación?,¿Es qué la respuesta sólo la tienen los docentes? Creo que allí reside el mayor error: los maestros enseñan, los padres educan.
¿Qué familia de nuestra sociedad aviaterense tiene una biblioteca en su casa, por más chiquita esta, que ayude al niño o al adolescente a familiarizarse con los libros? Creo que son contadas. Y esto tiene que ver con que los propios padres no nos preocupamos por esta situación (no tenemos tiempo es la consigna); con esta actitud estamos formando a los futuros hombres del mañana, Dios nos libre. Hagamos autocrítica y apostemos por una sociedad lectora y progresista, antes que sea tarde.                    

Fabián Mancilla


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           Primogénita  del Quebrachal



Avia Terai, corazón de madera,
primogénita del quebrachal.
Eres lágrima fresca de rocío
sobre el blanco algodonal

Sangre roja de tanino,
labios dulces de mistol.
Yo recorrí tus caminos
en jornadas de sol a sol.

Volutas de humo azulado.
Tibio polvo de tus calles,
que en el lienzo de mi rostro,
se han grabado al detalle.

Sierpes trazan las picadas
en tus montes aledaños
                         y, al compás de un sapucay 
                         cae un árbol centenario.

Avia Terai, La Forestal.
Así, quisieron bautizarte.
Hoy te tomo como mía,
no sé si podré dejarte.

Parte de esta poesia se se encuentra 
en el muro del Colegio: CEP Nº 27.

Amílcar Martínez

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La Masacre de Napalpí


Terminada la huelga de los trabajadores de la “Forestal S.A” en la provincia de Santa Fe, parecía que todo volvía a la normalidad, es decir, nuevamente se pagaba el jornal con vales que sólo recibía la empresa en sus proveedurías.
También siguieron explotando a los hacheros que trabajan en el monte de sol a sol, tratándolos como esclavos.
Después del movimiento de fuerza, esta multinacional empleo los métodos más rastreros y vengativos contra cabecillas; algunos fueron presos, otros desaparecidos sin dejar rastros, por último familias enteras fueron expulsadas de las tierras donde tenía sus dominios la empresa, por el sólo hechos de reclamar lo suyo. Un gran número de estas personas volvieron al Chaco de donde eran oriundas. Algunos consiguieron trabajo como peones en establecimientos rurales de inmigrantes dedicados al obraje y a la siembra del algodón, cultivo que era fomentado por el gobierno, prestando ayuda en insumos y herramientas solo a los inmigrantes.
Los demás casi todos pertenecientes a pueblos originarios volvieron a sus tierras y a sus primitivas ocupaciones. Los hacheros regresaron al lugar de donde los agentes de la “Forestal”, los habían reclutado años atrás; la reducción de Napalpí.
Las reducciones fueron la manera que utilizaron, primero los españoles y luego los gobiernos para agrupar a los nativos en un solo lugar, de esa forma vigilaban su comportamiento y al mismo tiempo los explotaban haciéndolos trabajar como esclavos.
Debido a la gran oleada de inmigrantes europeos que entraban al país ávidos de tierras, las fronteras agropecuarias se corrían año tras año mas al norte, ocupando las tierras de criollos y pueblos originarios, auténticos pobladores desde hacia mucho tiempo.
A raíz de estas prácticas las distintas etnias más los criollos, hicieron sentir sus quejas, llegando las mismas, a oídos del gobierno nacional.
En un mensaje del poder ejecutivo con referencia a la Frontera Norte Roca dice: “Debemos remover las fronteras con los indígenas; estos deben caer sometidos o reducidos bajo la jurisdicción nacional, pudiendo entonces entregar seguras a la inmigración y a las industrias de la civilización, esas doce mil leguas que riegan el Bermejo, el Pilcomayo, el Paraná y Paraguay y que limitan las montañas que nos separan de Bolivia”.
Este era el pensamiento del genocida de la Patagonia que 1878 exterminó a pueblos originarios enteros, con el objeto de apropiarse de sus tierras para entregarlas a la oligarquía dominante.
Hubo muchos proyectos para apoderarse de las extensas zonas del noroeste, pero siempre chocaron con la oposición de sus habitantes, hasta que en el año 1911 a propuesta de Enrique Lynch Arribalzaga y otros se funda la reducción de Napalpí.
El gobierno le proporciono, semillas, herramientas agrícolas y animales, además le edificó una escuela y un centro de salud, por último le entregaron un lugar delimitado para la explotación forestal. Todo ese asentamiento se movía bajo la tutela de un administrador blanco secundado por capataces. Este funcionario era el encargado de comercializar los productos elaborados en la reducción, repartir las mercaderías y llevar las cuentas de cada trabajador.
Las primeras familias que se instalaron eran de distintas etnias, había Abipones, Mocovies, Guaraníes, Matacos, Tobas y otros.
Casi todos los hombres trabajaban con el hacha elaborando rollizos, postes de quebracho colorado y leña.
En 1914 había en el poblado alrededor de 950 habitantes con plena ocupación; pero estallo la guerra en Europa y comenzaron a desvanecerse las expectativas de la reducción, ya que los precios internacionales del quebracho disminuyeron a raíz de una maniobra especulativa por parte de empresas monopólicas exportadoras de Tanino.
Para colmo de males en 1915 una epidemia de paludismo afecto sobremanera a grupos familiares enteros, diezmándolos.
Los agentes de la “Forestal”, aprovechando los malos momentos de la población mediante engaños reclutaron a los mejores hacheros y los llevaron a los obrajes que la empresa tenia en la provincia de Santa Fe.
Después de la huelga del monte, vino la expulsión de los huelguistas, estos sin saber a donde ir, volvieron a la reducción de Napalpí. Así fue que el asentamiento se vio inundado  por famélicos obreros del hacha. Esto agravó más la situación de los pobladores que ya vivían en forma paupérrima, llegando a sufrir hambre y necesidades de todo tipo.
A principio del año 1919 la administradora dejo de comprar leña y postes. Una comisión de indígenas llegó hasta Quitilipi, quejándose ante las autoridades por la miseria en la que estaba sumida la comunidad.
La delegación fue atendida en forma grosera  y descomedida por los funcionarios que los trataron de “indios vagos y borrachos”, ordenándoles volver a Napalpí si no querían ir presos.
Por último les hicieron un sin fin de promesas que nunca se cumplieron.
No obstante el gobierno provincial mando a desmalezar lugares aptos para siembra del algodón. De esta forma se comenzó a familiarizar al nativo y su entorno en el cultivo del textil, principalmente en la carpida y la cosecha. La administración distribuyo semillas, herramientas e insumos entre los indígenas con la obligación de pagar lo recibido después de la cosecha.
Estos rudimentarios colonos pronto aprendieron que no solo había que luchar contra las plagas que atacaban a sus sembrados, también tenían que combatir contra la voracidad de los inmigrantes, verdaderos ladrones de sus tierras de labranzas.
No todos los aborígenes eran labradores, la mayoría trabajaban en los algodonales de colonos blancos. En estos campos la jornada de labor duraba 12 horas, los peones no recibían dinero por su faena.
Los patrones casi todos europeos les pagaban con mercaderías a las que encarecían en 3 o 4 veces su valor.
En el año 1923 la tonelada de algodón para un colono normal valía 250 pesos de bolsillo, pero un aborigen de la reducción o un criollo podían vender la tonelada a solo 230 pesos menos, menos el 15% de impuesto y 10 pesos por tonelada en concepto de flete. Sólo quedaban 85 pesos, de ahí había que pagar las deudas y en resumidas cuentas no quedaba nada de plata para vivir.
Al año siguiente sin dinero para poder sembrar sus lotes, estos pasaban a engrosar el campo de algún colono blanco. Entonces estos parias ya sin tierra se transformaban en mano de obra barata trabajando en las grandes explotaciones agrícolas.
A principios de 1924 los nativos, unidos a cosecheros santiagueños, correntinos y paraguayos entre otros, se rebelaron contra los patrones. La rebelión tuvo inicio en la reducción, pero rápidamente pasó a los campos vecinos ya que el malestar venia desde mucho tiempo atrás.
El Qom Pedro Maidana vocero de los obreros seguido por los caciques de distintas etnias intento entregar un petitorio a las autoridades territoriales; antes de alcanzar Quitilipi. La delegación fue detenida por la policía, quien apaleo a sus miembros obligándolos a regresar a su lugar de origen.
Maidana y su gente solo pedían mejor trato en el trabajo, pago por su labor en moneda nacional y freno a la apropiación de la tierra por parte del colono blanco.
El gobierno provincial presionado por los grupos económicos _Llámese acopiadores, dueños de desmotadoras, exportadores de tanino, establecimientos textiles, ricos plantadores de algodón y en resumidas cuentas todos aquellos que usufrutuaban la mano de obra esclava de los nativos rechazaron de plano las demandas obreras.
Teniendo noticias que en Salta y Tucumán la zafra azucarera ocupaba a muchos trabajadores y el pago era en efectivo, Maidana intento emigrar junto a los descontentos hasta esas provincias, pero la codicia capitalista se impuso una vez más y el gobernador Fernando Centeno ordenó la prohibición a los indígenas de abandonar la provincia.
Comenzó entonces la medida pacifica de bajar los brazos abandonando los lugares de trabajo. También se plegaron a la disposición los hacheros y cosecheros santiagueños y correntinos.
Napalpí era el lugar donde se reunían los rebeldes en huelga reclamando sus derechos.
A principio del mes de julio había en la reducción entre chicos y grandes unas 1000 personas, entre ellas algunos criollos. El hambre manejaba las voluntades, por eso algunos robos de ganado fueron atribuidos a los naturales. Las autoridades y los periódicos sensacionalistas alertaron a la opinión pública inventando un supuesto “malón”  que se estaría organizando en Napalpí, para atacar la ciudad de Resistencia.
Toda esta trama de mentiras, alentadas por un capitalismo salvaje causo temor en los colonos, que ante la inminente cosecha temieron perderla por falta de brazos para levantarla, ante este sombrío panorama, los plantadores alzaron su voz de protesta.
El ministerio del interior tuvo la última reunión con Pedro Maidana y los caciques, allí el delegado gubernamental, rechazo la mayoría de los pedidos indígenas. Desde ese momento comenzó a gestar la represión contra la reducción de Napalpí.
El día 16 de julio sale de resistencia con 50 hombres de la policía el comisario del territorio Sáenz Loza, famoso por su brutalidad y salvajismo. Viene con órdenes precisas del gobernador, “aplastar la rebelión dando a los huelguistas un castigo ejemplar”.
Cerca del aguara se une a las demás fuerzas a cargo del comisario de Quitilipi José B. Machado y esperan el momento de actuar.
El día 19 un avión cedió por el aéreo club chaco y piloteado por el sargento Esquivel sobrevuela la toldería, observando el apresto de los indígenas, estos al oír el ruido del motor salen de los ranchos alzando sus brazos en un saludo amistoso.
Al otro día_ según el relato de algunos sobrevivientes_ el avión volvió, esta vez arrojo golosinas, los aborígenes sin desconfiar nada malo, salieron a la explanada a juntar los dulces diseminados por el suelo. A 50 metros de allí se hallaban apostados a la vera del monte más de 100 hombres entre policías y algunos civiles, todos armados con máuser y wínchester.
Los emboscados sin previo aviso abrieron fuego contra los nativos indefensos. La primer descarga fue alta para crear confusión, pero las siguientes hicieron blanco en los cuerpos de las personas desprotegidas. En menos de dos horas se descargaron más de 5000 tiros, pero allí  no termino la cosa, después de la balacera los sicarios de Centeno con Sáenz Loza y Machado a la cabeza invadieron la toldería matando  a todo ser vivo, los heridos fueron degollados, a las mujeres que intentaron escapar con sus niños las ultimaron a machetazos, haciéndolo lo mismo con los vástagos.
 La sangre formaba charcos y los muertos se contaban por centenas.
Pedro Maidana, los demás caciques y sus familias cayeron en las primeras descargas. Después de muertos los cuerpos fueron mutilados, a los hombres los caparon y le cortaron la nariz y orejas, mientras que a las mujeres le cercenaron los senos y degollaron sus intimidades.
Este botín macabro, fue exhibido 3 días después en la comisaría de Quitilipi y más tarde en la jefatura policial de Resistencia, despertando simpatías entre los miembros del capital esclavista y explotador de la clase obrera.
 Estos señores fueron los culpables intelectuales de la masacre llevada a cabo por Centeno y sus esbirros.
Muchos fugitivos se internaron en el monte escapando a la matanza, pero fueron perseguidos y cazados como animales por las fuerzas policiales y ultimados en el lugar donde se los hallaba.
El gobierno y algunas empresas pusieron un precio por cada indígena muerto; la prueba para poder cobrar la recompensa, eran los testículos y las orejas del muerto.
La carnicería duro 3 meses, el escuadrón policial se convirtió en el terror de los indígenas ya que la orden de Sáenz Loza era la de matar a los nativos donde se los capturara.
Las autoridades trataron de hacer desaparecer a los cadáveres. Muchos terminaron quemados en fosas comunes, otros fueron dejados en el monte donde aves de rapiña y animales carroñeros los devoraron.
En la reducción había 3 pozos de agua allí también arrojaron 75 cuerpos en cada uno.
Exactamente nunca se supo el número de muertos, para las autoridades, no pasan de 50 pero para los investigadores las victimas exceden de 300, más los desaparecidos en el monte.
En las fuerzas asesinas sólo uno resulto herido en un dedo a causa de la mordedura de un caballo.
Hasta aquí hemos seguido los hechos, que nos han legado distintos historiadores y testigos presenciales de la matanza.
Debemos agregar que para la justicia no hubo responsables de la masacre ya que el doctor Justo P. Farías a cargo del juzgado donde se tramito el expediente Nº 910, sobreseyó a todos los genocidas que actuaron en los asesinatos de Napalpí.
En enero del año 2008 el gobernador Capitanich, pidió perdón por este suceso a los pueblos originarios, pero eso no alcanza, nuestros hermanos Wichi, Tobas, Matacos, Pilagá, Guaraníes y entre otras etnias siguen sufriendo el mismo trato salvaje desde hace mas de 500 años.
Todos saben lo que ocurre llámese gobierno, la iglesia, el I.N.A.D.I, los derechos humanos, los políticos y el pueblo en general, pero nadie quiere discutir la problemática, miran hacia otro lado. Mientras los pueblos originarios van desapareciendo diezmados por el hambre, las enfermedades, las grandes fumigaciones de sus asentamientos usando poderosos venenos etc. Pero el peor enemigo que tienen estos hijos de la tierra es la indiferencia, años atrás un viejo toba me dijo, que el hombre blanco se destruirá en una guerra fraticida, entonces una raza nueva surgirá en América, alimentada con la sangre derramada por los pueblos originarios durante más de 500 años.
Si esto llegara a ocurrir lo aconsejable es resguardar la tierra, la cultura y costumbres, por si alguna carabela llegara a las costas americanas.


Horacio Silva
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PALOMAS PERLAS



Las perlas emigran por ese sueño,
eligen ser nómadas. Es comprensible,
si  tuviste una paloma entre las manos
y sentiste la inquietud de sus alas, lo es.

Andando he visto aves desplazarse,
volaron del pueblo libres por el cielo,
las he visto detenidas en una rama
y surcando solitarias al borde del camino.

Es de cáncer la rige la cámbiate luna,
a géminis la inconstancia de sus caras.
Es de fuego la consume su ambición,
si la influye Saturno tiende a la depresión.

En sus venas fluye intelecto y encanto;
las palomas perlas en su vuelo llagaran.
Ojala regresen, alguien se tiene que quedar
si vuelan los mejores quien lo va a cambiar.

Las palomas perlas en su vuelo llegaran,
si viste su belleza expandidas bajo los astros,
si sentiste su inquietud entre las manos,
si tuviste sus alas, entonces lo entenderás.

  (Del libro Poetas de Aviuk Tadaek)


Mauro Martínez
Mauro Sebastián Martínez: Nació el 9 de agosto de 1989 en Presidencia Roque Sáenz Peña, hizo el jardín Ovidio Decroly. Después se gradúo en la escuela en la escuela EEGB Nº 164 2 de abril en (Avia Terai-Chaco).
Realizo sus estudios secundarios en la ciudad de Las Breñas en la escuela E.E.T. Nº 5 Ingeniero Juan Col, hospedado en un albergue estudiantil; en el año 2008 se recibió con el titulo de técnico en equipos e instalaciones electromecánicas.
El poema “Cuadro Onírico” fue elegido poema del mes en agosto del 2009 en la revista cultural de Presidencia Roque Sáenz Peña “www.revistacultural.es.tl”.
A comienzos del 2010 Formo parte de un movimiento cultural y literario llamado Poetas Sin Voz: donde junto a estudiantes de la Universidad de Chaco Austral y Nuestra Señora de Misericordia editaron dos antologías poéticas artesanales “Profanadores del Silencio” y “Pasajeros de Arena”.
En 2010 participo en el concurso de poesía de editorial Dunken con el poema “Descomprimida” el cual fue seleccionado para formar parte del libro antológico “Libre Como un Sueño”.
En diciembre del mismo año comenzó junto a otros escritores de Avia Terai a realizar una revista mural “Vestigios” hasta marzo del corriente año donde el formato se cambio a una revista bimestral.   
Actualmente estudia en el instituto Juan Mantovani (anexo-Avia Terai), cursa la carrera de técnico superior en informática con orientación educativa.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta es la revista digital que una gran franja de la población aviaterense estaba aguardando. Es nuestra... Apoyémosla. ¡¡¡ Éxitos !!!

Anónimo dijo...

Realmente un gran aporte a la cultura de Avia Terai.

María Virginia Costa Bordón, SADE S. Peña dijo...

LOS FELICITO POR ESTA INICIATIVA. MUY BIEN!

Aleqs Garrigoz dijo...

Hola, amigos:
Gracias por la invitación a leer su revista. Les envìo unos poemas como forma de colaboración. Pertenecen a mi libro Páginas que caen (2008).

Ana Profe dijo...

Ya me unì a tu blog, encuentro puntos de contacto entre lo que publicàs y lo que sueño para el mìo. saludos!!!!