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5/9/11

Vestigios N° 3



El Capitalismo Cultural


La globalización ha hecho que los escritores de todo el mundo tengan acceso a editar un libro, sin embargo la prioridad en el mercado “de la vidriera del reconocimiento universal” la siguen teniendo los sectores con mayor poder económico, con la excepción aislada de los talentosos que son descubiertos en concursos y talleres literarios.
200 ejemplares de un libro de 80 páginas formato 14 por 21 en una editorial cuesta entre tres mil y cuatro mil pesos, y si aspiras a entrar en la feria del libro cuesta entre diez mil y quince mil, según el horario y el lugar.
Un escritor joven de clase media a baja no puede editar una obra ni mucho menos ser parte de una feria del libro. Los jóvenes que lo hacen proceden de familias o cuentas bancarias caudalosas. Él de clase baja deja a un lado la cultura satisfaciendo necesidades más urgentes y él de media comienza una larga trayectoria que le dará cierto reconocimiento como para conseguir un lugar, para ese entonces se  puede considerar pero no será precisamente joven.
Tanto como los demás artistas los escritores están relacionados directamente con la cultura ya que ellos narran la historia, resaltan las injusticias, nos hacen reflexionar y actuar. Como escribió Fabián Mancilla “un pueblo sin lo artístico está condenado a un fracaso absoluto”, y si los volúmenes que nos presenta y proponen cotidianamente las empresas son proveniente de un sector social que nutren a la cultura, la civilización comienza a perder su identidad.
Así funciona el capitalismo cultural y un adolescente puede ser invadido por los multimedios con Best Seller del momento como Harry Potter y Crepúsculo y pueden saberse perfectamente todos los personajes y explicar detalladamente cada capítulo; y desconocer a sus próceres, por qué se hizo la conquista del desierto o quién fue Güemes. 
Por ello quisiera convocar a todas las áreas de culturas que ayuden (ya que ese es su deber) a los artistas sin oportunidad, a publicar sus obras.

Mauro Martínez
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Puntadas de Raso Sobre Amapola y Ortiga


Hoy he seleccionado  estos versos  inéditos  de mi libro  PUNTADAS DE RASO SOBRE AMAPOLA Y  ORTIGA   haciendo hincapié en las reflexiones del  artículo del sábado de María Cristina Azcona, sobre la VIOLENCIA HOY y añadiendo mi aportación desde el punto de vista poético sobre la psicología de la víctima.
El miedo es el que da el poder al verdugo. La víctima, está tan sojuzgada que se cree hasta merecedora de maltrato.
Se equivocan quienes creen que va a venir un caballero andante a salvarlas. La redención viene de una misma, de uno mismo y no de la pasividad.
Estos poemas pretenden abrir la  conciencia, llamar a la puerta, decirles a las personas que son víctimas y que se sienten como la diana del lanzador de cuchillos, que sí, que  están solas  para dar ese paso, que vendrán muchos charlatanes a querer edulcorarles la vida con vendas de colores, pero  no hay más salvación que tomar  las riendas de su vida. Todo ser humano se merece respeto, pero si no se lo da a sí mismo, no lo espere de fuera, que se reivindique como tal, libre y digno de ser feliz y que basta ya de mirar cabizbajo,  que con la mirada erguida, como una palmera, luche.
Advierto  a los lectores  que, afortunadamente, nunca fui una mujer maltratada. Yo solo soy una escritora que puedo ponerme en la piel de cualquier ser humano  y hablar por su voz muda y anónima por encima de su mordaza.

Punto Smock, Smock

En nuestra sumisión nos consumamos,
en nuestra servidumbre nos crecemos…”
Carlos Marzal

Yo fui el payaso tonto al que el gran clown
sabelotodo siempre ponía en evidencia.
-¡A más lágrimas, mejor el espectáculo¡
Y me echaba tabasco en los lagrimares,
para mayor risotada del público.
A la mofa fácil del pájaro bobo
o del hombre elefante  que no cabe en dos asientos;
del enano que no llega al teléfono de la cabina,
del disléxico que no aprende a leer, ni a bofetadas,
del desmemoriado viejo que ya ni se acuerda de su nombre.
Burla , burlita, al enamorado de la mujer barbuda,
al eneurésico que se mea en el colchón cada noche.
A reír  del que se caga de miedo delante de su verdugo
y de la mujer apaleada que se maquilla los cardenales.
Cansada de ser el polichinela se lleva todas las tortas de la rifa,
oposité a domadora, pero me apiadé de los leones .
Juré que nunca los haría cruzar aros de fuego a latigazos.
y  ocupé la vacante de Encantadora de ofidios.

Ahora soy la feliz flautista de Hamelín
 de las serpientes desdentadas.

                                          Obra: María Teresa Bravo Bañón
                                          Ilustración: Nicoletta Ceccoli

María Teresa Bravo Bañon: Alicante (España) 1954. Maestra  de Enseñanza Primaria. Fue Coordinadora de la Revista Literaria Generación. Profesora del Instituto de Ciencias de la Educación de talleres de Creatividad literaria y divulgación de la poesía. Bibliografía: Sombras de la Razón, Colección Ibn Gabirol, Málaga 1981 Prólogo de Dionísia García. Entre las Crines del Viento, Editorial Salobe, Málaga 1984. Liturgias del Crepúsculo, Pliegos del Crotalón, Colección de Víctor Infantes, 1985. Invitación a la metáfora, Editorial Málaga-Marruecos, 2005 Prólogo de Juan Carlos Conde, Profesor  Medievalista en Bloomington, Indiana, Estados Unidos. Es un crimen talar el almendro florecido, Editorial Silva, Tarragona. Prologado por Ernesto Kahan Premio Nobel de la paz 1985. Violeta Malabar poemario conjunto con Alejandro Gómez García, Editorial Beaumont (USA) 2010. Desde Enero mantiene una columna semanal en lialdia.com, diario digital de Nueva York. También otra en Debatepress.com, diario digital español y en Bumarola, diario de la Universidad de Colima, México. Su blog: http://lasmanosdetiza.blogspot.com/

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Los Medios y La Inseguridad


Hace un tiempo que venimos advirtiendo como algunos medios  de información escritos, radiales y televisivos aseguran que el país vive una peligrosa ola de inseguridad, pregonando que por su culpa es difícil vivir con tranquilidad.
            Tal vez se refieran a los delitos comunes que ocurren en la capital como pasa en cualquier  parte del mundo, asaltos secuestros, robos a mano armada, etc. Sin embargo no dejan de ser  lo que son, delitos comunes, algunos intrascendentes, otros de mayor importancia. Estos grupos de prensa al servicio de las grandes corporaciones, tratando de socavar a la democracia como es su costumbre. Escriben en la primera plana de sus diarios títulos de pavura; mientras que los canales de televisión repiten las malas noticias cientos de veces por día exhibiendo en grandes letras, zócalos de catástrofe, como si la república estuviera en verdadero riesgo. Lo que no dicen estos cipayos es que a través de los tiempos ellos han sido los que sembraron incertidumbres en el pueblo, llenándolo de inventos falaces y mentiras, ocultando los buenos sucesos.
            Para comprender lo que es falta de seguridad sobran los ejemplos.
            Hace casi 520 años que la inseguridad se instaló en nuestro continente.
            Todo comenzó en la madrugada del 11-12 de octubre 1492 cuando el marinero de la pinta Juan Rodríguez Bermejo, sevillano  nacido en Triana, diviso las costas del islote de Guanahani  y grito ¡Tierra¡ para alegría de todos los fatigados navegantes. Por la tarde de ese mismo día Colon y su tripulación desembarcaron en la tierra desconocida, a la que el almirante bautizo con el nombre de San Salvador.
En los días siguientes los españoles se encontraron con los habitantes del lugar. Después de un tiempo de convivencia don Cristóbal decía refiriéndose a los nativos: Son la mejor gente del mundo y sobre todo la más amable, no conocen el mal- Nunca roban ni matan- aman a sus vecinos como a ellos mismos y tienen la manera más dulce de hablar del mundo, siempre riendo, serian buenos sirvientes. Con cincuenta hombres podríamos dominarlos y obligarlos a hacer lo que quisiéramos.
El marino observó que los naturales lucían collares y otros objetos de oro. Ni lerdo ni perezoso comenzó a cambiar el dorado metal por espejos, cuentas de colores, pedazos de vidrios y otros abalorios desconocidos para los indígenas.
El problema se suscito cuando los arawaks o tainos agotaron sus ricas reservas y el negocio se trunco.
Entonces el almirante empleo métodos drásticos contra el nativo que no consiguiera tan siquiera una pepita amarilla.
El castigo consistió en cortarles orejas, nariz y dedos. Luego al no obtener resultados, hizo lo mismo con las manos, piernas y cabezas de los más remisos.
El historiador Howard Zynn, refleja la persecución implacable a que fue sometido el pueblo arawarks por los españoles. Podemos leer un escrito de Zynn que dice:
“Quien fuera el que inventara este espantoso sistema como único método de producir oro para la exportación fue Colon.
Aquellos que huyeron a las montañas fueron cazados con perros y de los que escaparon se ocuparon el hambre y las enfermedades, mientras miles de criaturas en su desesperación tomaron veneno de mandioca para acabar con su miseria”.
De esta forma comenzó en América la inseguridad para sus habitantes.
No nos engañemos, el invasor hispano vino a estas tierras no con el ánimo de trabajar, se arriesgaron a cruzar los mares siguiendo un solo fin, hacer fortuna sin importarles el cómo; para lograr su cometido usaron los métodos más aberrantes de exterminio y de terror.
Venían de una Europa diezmada por las pestes, las grandes hambrunas y reinos decadentes.
La mayoría de estos usurpadores -V. Yánez Pinzón-Pedro de Mendoza- traían enfermedades venéreas, sífilis, lepra y otras dolencias desconocidas aquí. Además eran portadores de las iniquidades y de los malos hábitos del viejo mundo, llegaron a este continente y abrieron la caja de Pandora.
Colon inicio el genocidio y la inseguridad para calmar su avaricia de riquezas y de poder.
Después de él, llegaron otros y otros, hasta cubrir el continente entero, robando, violando y masacrando a miles de naturales, usando los más viles métodos de explotación y sembrando la inseguridad en los lugares por donde pasaban.
Nuestra historia está llena de estos acontecimientos. Sirve como ejemplo los secuestros extorsivos de Montezuma y de Atahualpa por los que los aztecas y los incas respectivamente entregaron toneladas de oro y plata por sus rescates, pero todo resulto inútil, los dos fueron asesinados y en ambos casos sus pueblos recibieron una sangrienta represión.
En 1780 el inca Túpac Amaru luchando por las reivindicaciones de su raza se levanto en armas contra el invasor español, luego de algunas escaramuzas logro vencer a las tropas del corregidor de Cuzco. Reunió un ejercicio de 25.000 hombres y se proclamo soberano del Perú. A raíz de una traición fue hecho prisionero, murió descuartizado en 1781. Después de su muerte los asesinos la emprendieron contra los seguidores del inca matando a 100.000 peruanos. Podríamos nombrar cientos de situaciones de inseguridad no inventadas, que vivió a través de los tiempos América Latina.
Nuestro país también fue escenario de la falta de seguridad.
Luego de las luchas por la independencia, los gobiernos para mantenerse en el poder usaron métodos no muy éticos. A comienzos del siglo XX el fraude electoral entro en su apogeo, los crímenes políticos y sindicales estaban a la orden del día, como así también las persecuciones a la oposición por parte de bandas mafiosas al servicio del poder. Todos actuaban con total impunidad mientras la prensa escrita miraba hacia otro lado.
A partir de 1930 con el golpe militar que derroco a Irigoyen, empieza una era de inseguridad en el país. los gobiernos democráticos fueron sistemáticamente derrocados por las fuerzas armadas guiadas por la oligarquía terrateniente y los grupos de poder, todas estas asonadas estuvieron apoyadas por la mayoría de los medios, los que no denunciaron la falta de seguridad que  sufría el pueblo.
Durante el cruento golpe del 76, los pandilleros de los medios corporativos no se enteraron que en el país había desaparecidos, ciudadanos acribillados, mujeres violadas, bebes robados, torturas, campos de concentración y militares pervertidos. Pero si, sabían donde hincar el diente, por ejemplo en “Papel Prensa”. Empresa que con malas artes robaron a sus legítimos dueños, bajo la mirada cómplice y paternalista de los genocidas integrantes de la junta militar.
Quien puede ignorar la falta de seguridad que vivió el pueblo argentino en esos aciagos años.
Ahora esos mismos que callaron atrocidades y crearon zozobras en la ciudadanía, trabajan con ahincó tratando con mentiras y falsas noticias socavar los cimientos de esta nueva democracia que tanto nos costo.
El juez Zaffaroni puede dar fe de lo que decimos, hace unos días los distintos medios inventaron una fabula procaz sobre su persona tratando de desprestigiar y ensuciar su honorable trayectoria.
Por último recordemos el caso de ciudad de Ayacucho donde una madre denuncio la muerte de su hija, en manos de unos ladrones que la asfixiaron en el transcurso de un frustrado asalto.
Al conocerse la noticia los medios concurrieron como una jauría hambrienta. Allí comenzaron una campaña atroz contra el intendente, sin saber realmente lo que había ocurrido. Se repitió la palabra inseguridad miles de veces en diarios, en canales de televisión, en radios y en webs perteneciente al monopolio mediático. La oposición promovió un escándalo mayúsculo, el cura del lugar organizo una pueblada enardeciendo a los vecinos, llenándose la boca con palabras como libertad, seguridad y democracias.
No olvidemos que este párroco llamado Miguel Ángel Paris, es el mismo que hace unos meses pidió perdón para “Videla y los demás genocidas”.
No hace mucho se supo la verdad. La madre confeso que no hubo asalto ni ladrones, la muerte de la beba fue causada por un “bronco espasmo” en decir fue muerte natural.
Ahora bien ¿Quién limpia la inmundicia que derramaron los medios sobre una comunidad pacifica, que en 10 años no ha tenido ni un solo delito?
El cura, los políticos opositores, la sociedad rural y la prensa amarilla fueron los verdaderos promotores de la inseguridad de Ayacucho, porque no solo desinformaron al pueblo, también le mintieron descaradamente.
Todos tenemos que estar atentos para combatir las felonías, embustes y malas artes de estos crápulas del periodismo amarillista. Pero para eso usemos la ley.

09/08/2011. Horacio Silva
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 Sombras entre las Sombras


Te resbalaba el sol del horizonte.
Las sombras se proyectaban lentamente.
Y, yo depositaba mis labios,
sobre la flor más ardiente.

La claridad se ahogaba en el rio.
Se manchaban las nubes con sangre.
Yo permanecía a tu lado.
Para mí, aún no era tarde.

Contemplaba con dulzura el brillo de tus ojos.
Solo éramos “dos sombras entre las sombras”.
Y, yo alargando mis delgados brazos,
acariciaba tu cabellera blonda.

Éramos las almas más felices del mundo.
Llevábamos la dicha en nuestras alforjas.
Y, tú me brindabas los labios
que se deshojaban como pétalos de rosa.

Amílcar Martínez, Las Breñas, Abril 1980

Amílcar del Valle Martínez, Nació en Las Breñas, Provincia del Chaco.
Cursó estudios primarios, secundarios y terciarios en la misma ciudad. Se desempeñó como docente en distintos establecimientos educativos de la provincia.
Actualmente ejerce como Profesor de 7° Año en las Escuelas de Educación Primaria N° 164 y N° 532 de la localidad de Avia Terai.
En 2009, egresó del Instituto de Nivel terciario “Juan Mantovani” con el Título de “Técnico Superior en Informática con Mención Educativa”.
Escribe desde los catorce años, cuando hacía obras satíricas sobre sus profesores de la ilustre Escuela de Comercio N° 5.
En 1981 obtuvo el primer galardón como escritor cuando se hizo acreedor al segundo premio en el Concurso Periodístico Literario a nivel provincial que fuera organizado  por la U.N.N. E., la Subsecretaría de Cultura y Educación de la Provincia del Chaco y auspiciado por los diarios “Territorio” y “Norte”, el trabajo presentado en la ocasión fue “El Impenetrable: Presente y Futuro de un Emprendimiento Chaqueño”.
En 2006 fue distinguido por los Amigos de las Letras de las Artes (ALEA) con la Segunda Mención de Honor por su obra literaria “Primaveras en 3 D”. Tres años más tarde la Sociedad Argentina de Escritores (SADE)  le otorga la 7° Mención Honorífica en virtud de haber participado del Certamen Internacional de Poesía 2009 con la obra “La Espera”.
En 2010 la editorial Raíz Alternativa selecciona 5 de sus poemas para incluirlos en la XLII Antología Internacional “Latinoamérica Escribe” Tomo 1. De un total de 325 poetas, este grupo editor entiende que Amílcar Martínez se halla entre los 60 mejores.
En este mismo año, Editorial Dunken también selecciona uno de sus poemas “3,55 A.M:” para integrar una exquisita compilación internacional realizada por el prestigioso escritor y periodista César Melis y que lleva el nombre de “Firma de Poeta”.
Amilcar Martínez está en www.elpumamilcar@facebook.com
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¿POR QUÉ ESCRIBE EL QUE ESCRIBE?


Escribir es una actividad un poco triste si la miramos desde un ángulo social, de la crítica, del reconocimiento por parte de una comunidad. Pero también es cierto que cuando los que escriben (me incluyo en ese grupo) saborean mieles, es esa misma sociedad que antes te condenó, que te juzgó lapidariamente, la que te posiciona en un lugar preferencial.
Escribir es ingrato y cuando digo esto me remito a los orígenes de toda escritura personal ¿Quién no ha sido tratado de “mariquita” en los años de escuela primaria cuando algún compañerito nos descubría alguna frase o poema rústicamente elaborado en las hojas de nuestro cuaderno de tareas? La secundaria, un poco más justa, tenía a una legión más numerosa entre las filas del romanticismo, lo cual no impedía algún rubor de aquél solitario compañero que escribía cartas o discursos. Ya mayorcitos nos animábamos sin temor al que dirán a escribir y poder contárselo a cualquiera, y sin por esto dejar de ser macho.
Admito que entré al mundo de la las letras por varias razones pero por una en especial: la humildad extrema de mi familia; y cuando digo humildad digo particularmente pobreza. La televisión era un lujo lejano y pasajero soñado en casa de vecinos; los libros con dibujos y juguetes eran escasos por lo caro; solo la radio compañera alegraba nuestros días con su música y alegría. Ante este panorama, no me quedaba otra que indagar en los cuatro grandes tomos de un diccionario SOPENA que nos había comprado nuestro padre a mi hermana mayor y a mí cuando promediábamos la escuela primaria; éstos, con sus mitologías y las famosas “Tony” y “Nippur”, revistas que traía de casa de mis tíos cada vez que los visitaba, eran el alimento a mi ávida fantasía adolescente. Así aprendí a leer y a soñar con mundos maravillosos y lejanos. Y ya nunca más deje de leer. Recuerdo las quejas de mi madre a causa de mi voluntario ostracismo en mi pequeña (lo dudo mucho) y maravillosa pieza, mundo este donde lo leído se hacía realidad por las noches y perplejidad durante el día. A esa edad y en ese momento supe que debía escribir. Y escribir fue una manera de demostrarle al mundo que yo era alguien, que mis carencias no me impedían lograr lo que me proponía, que no era solo aquél muchacho retraído y tímido, sino alguien con voz propia y muy personal. Y ya los libros fueron míos.
Creo que a la mayoría de los que escribimos nos pasa o pasó algo similar, con sus matices necesarios; alguna vez escuché la frase: “la pobreza estimula el talento” y creo que algo de eso ocurre realmente. No sé si tendré talento (lo dudo mucho)o algo por el estilo, pero lo que  es seguro es que particularmente las carencias infantiles y adolescentes me ayudaron a encaminar mi vocación y mis gustos por sendas precisas y maravillosas; aprendí a leer con el corazón y no solo con la vista, supe de una vez y para siempre que cuando uno descubre la magia detrás de las palabras queda encandilado con ellas y ya no puede vivir sin ellas; Aquellas “faltas”, aquellas “omisiones” productos de la pobreza, fueron “pepitas” embarradas que el tiempo limpió.
Escribir escribimos todos en algún momento de nuestra vida, aun aquellos que se consideran analfabetos y tienen alguna frase o pensamiento feliz, y el azar o el destino les adjudique un escriba que inmortalice esos pensamientos. Jesús mismo, según los evangelios, solo escribió una vez  y sobre el polvo de un camino, sin embargo su pensamiento es más actual que nunca. Pero volviendo a la idea anterior, a la de escribir, diré que cuando decidimos escribir y de verdad, debemos poner allí el alma, el corazón, sacar tanto lo bello como lo oscuro de nuestro interior, y blindados con una formación teórica que nos permita conocer el terreno.
Por lo tanto y volviendo al título de este pensamiento ¿Por qué escribimos los que escribimos? Porque sin ello seriamos incompleto, porque cuando elegimos un destino debe ser de una vez y para siempre, con una certeza dicha a mansalva, con pasión. Porque al elegir las letras, la lectura, la escritura, estamos eligiendo formarnos en la libertad, independientes de todo pensamiento asfixiante y castrador. La escritura nos abre puertas, porque para escribir bien primero hay que aprender a leer bien: “No llegue a ser quien soy por lo que escribí sino por lo que leí” decía el gran “Georgi”. Leer implica un compromiso moral con uno mismo y ese contrato interno tiene su eco en nuestra escritura. Escribir, por lo tanto, no es solo llevar palabras al papel, es poner nuestros sentimientos, nuestras ideologías, nuestras pasiones y deseos en juego, es decirle a la sociedad sin miedo ni rubor que este soy yo y esto es lo que pienso. Llegará el día (se los prometo) en que la lectura sea agua y la escritura sea aire.

Fabián Mancilla, agosto 2, 2011.
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Palabras Trabalenguadichas


Me quedo ‘cayado’,
esperando en tu mano.

Una sobre otra,
firme, en firme apoyando,
sentado callado.
Por debajo de la de la montaña,
llego a concluso relativo
de todo cuanto pasa en mi vida,
como absurdo o divertido juego
de palabras trabalenguadichas*

( Del verbo trabalenguadecir, algún día estará en el diccionario)

Alejandro Gómez García

Alejandro Gómez García: Madrid, 1980. Cursó estudios de Arquitectura Técnica en la Universidad Politécnica de Madrid. Artista polifacético: poeta, fotógrafo, músico percusionista, pintor.
Colaborador de diversas publicaciones poéticas internacionales en las que destacan: Gaceta del Centro Histórico Nacional de Guatemala, Estrellas poéticas, e Isla Negra (Argentina). Desde Febrero tiene una columna los viernes en lialia.com, diario digital en Nueva York y en Debatepress, un diario digital español.
Poemario Publicado: Violeta malabar, Editorial Beaumont, USA 2010/ Autor Conjunto de textos con María Teresa Bravo de Violeta malabar/ Mantiene el blog http://agomez-arte.blogspot.com/

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me pone inmensamente feliz, saber que esto va adquiriendo un cariz excepcional...La cultura que se realiza a pulmón tiene un plus especial...Así se hace !!
Amílcar Martínez

David Quiroff dijo...

Sí, estoy de acuerdo con la deficiencia de oportunidades para publicar que tenemos los jóvenes, pero por mi parte sigo escribiendo porque me es necesario. Es como hacer una "descarga" de ideas para aliviar una especie de tensión que ocupa mi cabeza, llena de personajes e historias que me torturan pidiendo salir a la luz; me pasa eso hasta que vuelco todo eso en un papel...

Anónimo dijo...

Los que hacen me parece muy interesante, "Los medios y la inseguridad", "el valor de la dignidad" y el poema a "Avia Terai Rh +" me gustaron muchos.
Estaria bueno que los jovenes participen.