Páginas vistas en total

19/12/11

Vestigios N° 5

La Evolución de Ich

Para Ángel Zarate, Adrián Gutiérrez y El Vasco

La constitución no le permitía la re-reelección, así que en una asamblea de políticos afines al proyecto de la actual mandataria se eligió a los candidatos.
Ich contador público, de adolescente leyó a La Biblia, Darwin,  Nietzsche, Sartre y Guevara y había soñado con hombres que elevaran sus pensamientos y decidieran ser libres. En su juventud los compañeros lo acarrearon a la Unión Cívica Radical. Luego de casarse, la familia de su esposa lo unió al Partido Justicialista donde se postulo a gobernador, derrotado varias veces logrando una banca en el senado y este recurso un acercamiento para convencer a los presidentes de su capacidad, hasta que finalmente uno lo ayudo a obtener la gobernación de su provincia. Afiliados y críticos remarcaban tales militancias contradictorias. Él explicaba: No es así, recordemos que ambos partidos se originaron de las masas... para ver el futuro debemos entender el pasado.
En las campañas políticas aliaba de forma remunerante a su ideología a cualquier bandera o iniciativa flotante. Los políticos opositores e intelectuales salieron a reprocharle, y él contestó: las alianzas se deben a mi compromiso Progresista. Con el que obtuvo su segundo periodo, y el totalitarismo no sólo fue político, sino que (salvo a una minoría) tenía a los editores y periodistas en sus manos. Su actuar dinámico de mandar y mirar hacia el frente, de ordenar construir una infraestructura e inaugurar otra, acompañado al liderazgo de incorporar gente a su grupo, dieron pie a que lo apodasen el Capitán, y requisitos que lo proyectaban a la presidencia. 
Como cualquier contable, carecía de expresión verbal, sus discursos no eran enérgicos y arengadores como de tantos otros más bien porcentuales-numéricos, cada movimiento era una táctica a ganar. Su oratoria inédita en la memoria democrática era distinta de otros mandatarios, en vez de apuntar con el índice, de de alentar con ambos brazos y de alzar la mano abierta, de tanto en tanto se pegaba en el pecho, y el pueblo -viéndolo vigente y sustentado por la nueva soberana  nacional- lo tuvo que aprender como se aprende una ecuación. Cuando le reprochaban sus formas discursivas; él respondía “Si, soy distinto y me alegro de diferenciarme de tantos corruptos y tiranos, así que acostúmbrense…y continuaba: 34 obras, PBI, 7, 9% mas que…, IVA, 10% aumento el caudal, PYMES  etc.”
Finalmente apostadores y admiradores en unanimidad reconocieron las maniobras del Capitán y junto a su vicepresidente fueron escogidos. Era obvio que tales postulantes ganarían la elección. El gobierno de turno realizo una gestión equitativa, los artistas y los pobres lo aplaudieron por acortar la brecha entre las clases sociales.
Cuando Ich asumió, antes de saborear el orgullo de su camino exitoso, en el discurso a parte de la profundización del modelo económico-político ambicionó un escalón más, el perfeccionamiento de la humanidad a través de la salud y educación. Los medios hegemónicos de comunicación lo detestaron, como lo habían hecho con los dos mandatos anteriores pero a éste comparándolo con figuras nazistas y fascistas. Para no escucharlos, y ya que era el ejecutivo, corto camino y se adueño de ellos. Estos lejos de aplacarse los imprimían clandestinamente. Los cuales lo mantuvieron preocupado hasta que por internet un jaquer que durante semanas no vio la luz del sol pudo acceder al correo electrónico del soberano y le robo información de la computadora personal. El hacedor de esta hazaña la publico en su sitio webs y al instante fue reproducida por las demás plataformas 2.0, lo más sobresaliente era un consejo  dado a un gobernador del norte: “Si los diarios son caros, empieza por los periodistas, pocos son difíciles. Los intelectuales son imposibles, no lo intentes con sus ideas, compra sus páginas y, es necesario dejar una minoría mediática y una oposición ingenua, a los audaces espíalos, no te olvides que todos cometemos errores”.
Por la noche luego de regresar de una reunión con los países limítrofes, mirando la agenda en el despacho presidencial un colaborador entro a comunicarle el suceso. Al saberlo se levanto, ciño la frente, se enrojeció por completo, su pecho inflado parecía que explotaría pero no realizó expresión algúna, ni siquiera ordeno tomar represarías dado a que desvaneció sus hombros hacia adelante colocando sus brazos sobre el piso. El médico acudió en su ayuda urgente, lo incorporo explicándole que para su bien le haría estudios y le obligo a reposar cuarenta y ocho horas.
A la mañana siguiente despertó con el diagnostico de una extraña enfermedad. Fue así que decidió repatriar a los científicos emigrantes para que curasen el brote excesivo de vello en su cuerpo. Y mientras él esperaba tomar su cargo los reporteros ilegales eran capturados.
A los pocos días mientras le inyectaban unas dosis,  trajeron un nuevo diario clandestino revelando que su victoria fue gracias a una oposición torpe a la cual él mantenía, anunciando una crisis e informando sobre la disminución de porcentajes al tiempo que a Ich le aumentaba la ira a tal punto que no insulto ni pidió culpables, subió a la mesa del despacho presidencial y comenzó a saltar a los gritos. Terminado el exabrupto rápidamente programó un discurso por cadena nacional para advertir a la comunidad que tales medios de comunicación serian penados por ser ilegales, que se nutrían de falacias y si en la exhaustiva investigación que se está llevando a cabo alguien estaba involucrado iría a prisión; y lejos de avergonzarse por su rostro velludo continuaba dirigiéndose con su oratoria, ya particular, golpeándose el pecho, por primera vez con fervor… La gente no se vio alarmada, no le pareció raro, más bien un recuerdo de nombres. Los médicos y científicos lejos de esta visión, observaron que los síntomas empeoraban y lo internaron de urgencia.
Ahora opositores y periodistas agazapados le apodan: El Peludo o El Hombre Lobo, él retrayéndose a sus sueños juveniles contesta: soy distinto… soy un hombre nuevo… acostúmbrense. Mientras los enfermeros lo calman con capsulas de potasio.


Mauro Martínez

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------



Perfil de Indio


Te espero:
hago la cena para los dos,
mientras río, imaginando bromas,
mantengo en mí, alegre, la esperanza.

Te esperé:
¿por qué me llamaste para excusarte?
Sabes que no me perteneces
y que mi vida es alegre aunque no estés.

Aunque también soy consciente
de cómo mi vida es un poco más triste,
si sustituyo por la letra ‘e’ acentuada
la última vocal de:
Te espero…

Alejandro Gómez García
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
La Espera


El obraje había Pasado, lo único que dejo fue el monte destrozado y sin maderas de valor, el pozo de agua salada, los ranchos de ramas y barro llenos de vinchucas, una alzaprima sin lanza, la caja de una zorra, varios Despuntes de rollizo de quebracho y pilas de leña campana. A la sombra de un mistol, se veía la piedra de agua para afilar hachas y machetes con la muela partida.
A un costado del playón se hallaba el retrete hacho de palo a pique con las juntas embarradas.
Al Frente estaba el charco que juntaba agua de lluvia lleno de camalotes pugnando por vivir sumidos en el cieno.
Si alguien escrutaba el lugar con atención, descubría el horno de barro tras un cerco de talas. Todavía se notaba sin vegetación el rectángulo dende estuvo instalada la casilla de la administración.
Debajo de un copudo algarrobo había una jaula hecha con palitos de guayaiby con dos gallinas y un gallo en su interior todos de riña, en su interior se encontraba un mortero y su respectivo pison.
El dueño del obraje había resuelto mudar el trabajo hacia el norte, a 80 kilómetros de allí, donde abundaba el quebracho colorado.
El patrón llevo con el a todos los hacheros y los trabajadores del monte.
Solamente dejo como cuidador en el antiguo campamento a Cipriano Sandoval y su familia, compuesta por su mujer Julia y Víctor el hijo de 10 años.
Este hombre nacido en Saladas-Corrientes hacia 50 años, era un buen obrero, fiel y de confianza, sin vicios aparentes. No fumaba ni tomaba bebidas alcohólicas, aunque no jugaba, le apasionaban los gallos de riña. Nunca nadie le pudo hacer tomar los 1º de agosto, la popular caña con ruda vieja costumbre del litoral.
De estatura mediana, con la piel marrón curtida por el sol, el hacha le desarrollo el tórax y los brazos musculosos. En su rostro redondo sobresalían los ojos, negros y achinados de humilde mirar. Los pómulos salientes y la nariz chata le daban un aire aindiado, pero todo su ser irradiaba gran voluntad.
La mujer, una chinita delgadita de mirada esquiva, era la que realizaba las tareas de la casa y atendía al niño. Veinticinco años menor que su marido, estaba tan ajada que parecía tener más edad de los 25 recién cumplidos, se movía lenta y en silencio. El chico pasaba el día enfrascado en sus juegos, aunque tenía sus obligaciones, era el encargado de arrimar leña al fogón y darle de comer y agua a las gallinas.
El niño sintió una gran alegría el día que fabrico una cimbra y la coloco en la orilla del monte, por la tarde al ir a revisarla encontró una paloma “yeruti”.
Con la presa en la mano corrió hasta el rancho henchido el pecho de emoción. Esa noche su madre aso la caza que el comió con deleite. Desde ese día coloco media docena de trampas y siempre en alguna, cazaba algo.
Cipriano hacia leña para calefacción cerca de la choza, cuando faltaba carne llevaba la escopeta y volvía trayendo un guazuncho o algún otro bicho.
Julia insistía en que tenia que buscar auxilio en algún lado, no por ellos sino por Víctor. El chico escuchaba la conversación de sus padres poniendo mucha atención.
Sandoval se defendía manifestando que el había dado la palabra a Don Luis de permanecer en el lugar, y eso haría.
_En cuanto al patrón _Expreso-_quien sabe a lo mejor llega con la lluvia. El hambre acuciaba entonces el hombre tomo la decisión de matar una de las gallinas que tanto mezquinaba. 
También se acabó el agua, Cipriano y su hijo entraron a un matorral de pitas, después de cortar mas de cincuenta plantas consiguieron algo mas de dos litros del liquido elemento, cuando volvían Sandoval percibió hacia el poniente una cortina de nubarrones pardos que cubrían el sol.
En la madrugada los despertó un trueno, más tarde oyeron otro, la luz de los relámpagos se filtraba por rendijas de las paredes. Luego comenzó a llover gotas gruesas y pesadas. Los tres se despojaron de sus harapos, y salieron al patio, allí dejaron correr por sus cuerpos el aguacero, bebieron el fresco liquido hasta saciarse. Después de vestirse quedaron levantados, viendo el agua caer como una bendición del cielo.
Llovió todo el día, Víctor asomado a la puerta miraba como el charco se iba llenando y un coro de batracios herían los oídos con sus cantos estridentes.
La lluvia siguió cayendo toda la semana. El gallo y la gallina sucumbieron para mitigar el hambre, aunque faltaba lo esencial.
Pronto no hubo nada para comer, el chico tenía los ojos fijos en la boca de la picada, su madre conteniendo las lagrimas apoyo una mano en el hombro del muchacho.
Víctor giro la cabeza diciendo acongojado, _Llueve y Luis no viene mamá.

Horacio Silva
----------------------------------------------------------------------------------------------------------


El Recambio Generacional


Asistimos actualmente a un momento histórico en la tan vapuleada vida de nuestro país. Vemos a través de los medios (hoy un cachito más democráticos) como se perciben vientos de cambio y con ellos muchos de los jóvenes que antes no tenían ni siquiera la esperanza, hoy sienten que la utopía es posible. El proyecto oficialista nacional debe tener infinidad de baches, varias manchas, si nos ponemos a indagar minuciosamente, pero díganme ustedes ¿hace cuánto tiempo que los  jóvenes no tenían la participación en cuestiones políticas como la tienen hoy? Desde aquella tumultuosa década de los ’70, desde aquellos pequeños quijotes, en muchos casos “perejiles”, que no se oían murmullos juveniles (equivocados o no) que voceaban: “…aquí estamos, queremos ser parte de la cuestión nacional...”Así atravesamos los terribles años del “Proceso…”, la boicoteada democracia alfonsinista, los nefastos años ’90, donde el país se ofrecía al mejor postor, hasta el polvorín que fue el 2001, la sucesión de presidentes hasta llegar a los que muchos llamaron( y hoy podemos decir con justicia) la primavera Kirchnerista. Agrupaciones como La Cámpora, Victoria Donda de Libres del Sur, Juan Cavandié, el joven Goya aquí en el Chaco son muestras de que la juventud está despertando(o la están dejando despertar).
En las pasadas elecciones para intendente en la localidad de Pampa del Infierno se presentaron cuatro listas y en tres de ellas se podía observar a jóvenes integrándolas y comprometidos con la realidad de su pueblo. Aquí también pudimos percibir a algunos jóvenes asomándose tímidamente, pero con poco ímpetu. Toda sociedad para crecer necesita de personas con mentes que se adapten a los nuevos tiempos, es decir, necesita del recambio generacional. Es cierto que la experiencia es importante en la vida pero hoy la sociedad es tan cambiante que necesita de ideas nuevas, aportes generacionales que entiendan las nuevas miradas, como por ejemplo la de la tecnología. Y también está la cultura. A partir de ella los pueblos pueden realizarse y sentir que están vivos. Eso es lo que falta aquí en Avia Terai, un recambio generacional.
Existen jóvenes con mucha capacidad, con visión progresista e innovadora pero muchos están dubitativos, descreídos, no confían en la dirigencia política que no siempre ha respondido correctamente, y ese es el desafío para estos nuevos tiempos que corren. Necesitamos una juventud nueva, y cuando digo juventud nueva hablo de jóvenes de dieciocho a treinta y pico de años, jóvenes con empuje y con ganas de realizarse, pues ustedes bien saben que las ganas no son las mismas a los veinte que a los cuarenta o cincuenta años, se los puedo asegurar. Y aclaremos, nadie es imprescindible, todos de alguna manera necesitamos del otro; no se puede construir una sociedad progresista, equitativa y justa sin el concurso de la experiencia matizada con la juventud; esta misma revista es producto de mentes tan disímiles como la de un viejo de 73, un jovato de 40 y un joven de 21.
Por eso, propongamos, fomentemos como personas lógicas y coherentes con la realidad en que vivimos, a que los jóvenes se involucren en política, ayudemos a que renazcan las utopías perdidas detrás de viejos punteros y de brillos pomposos, insulsos y fatuos. Necesitamos urgente un recambio político generacional que ayude a acelerar los procesos culturales, sociales y políticos de nuestros pueblos del interior, en especial el nuestro. Sé que existe material pero necesita de nuestra mano, de nuestro apoyo, de nuestra sincera palmada en la espalda para que se construya sobre cimientos sólidos y duraderos.
Ojalá que pronto lleguen por estas tierras esos vientos de cambio y que nos inflamen de compromiso y  responsabilidad cívica. Que así sea.

Prof. Fabián Mancilla
10 diciembre de 2011
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Los Hermanos


Hombro con hombro somos hombres.
Y por senderos adversos, sorpresivos de los años,
mi mano conoce en la suya
la extensión de su propia plenitud.

Espalda con espalda,
para abarcar en un vistazo la totalidad circundante,
así los miembros de un precioso compás:
las cabezas que se unen a un solo afán,
el poder hacer de las fuerzas que se juntan,
la dicha multiplicada al compartirse
como panes de un único milagro:

la guerra, el exterminio mutuo del humano
resueltos, conciliados.


Pertenece al libro Páginas que caen (2008).

Aleqs Garrigóz
----------------------------------------------------------------------------------------------------------

La Fría Noche de Filemón


Como venía ocurriendo en las últimas dos semanas, Filemón Semeniuk, sacó su banco circular de tres patas y lo colocó junto a la única pared de adobes que tenía su vivienda y, que se había constituido en el escudo protector de las innumerables batallas libradas contra el implacable sol veraniego del Chaco. Las restantes paredes habían sido construidas con ladrillo cocido y, la casa contaba además, con un cielorraso de delgadas tejuelas.
Aquella tarde de Julio, Filemón advirtió que el sol colisionaba con el horizonte desprendiendo millares de astillas ígneas que incendiaban el poniente. Nunca había contemplado el horizonte en llamas y, se dispuso a disfrutar del inusual fenómeno óptico. En ese momento, atascó generosamente su pipa con pizcas de buen tabaco picado que extrajo de un paquete color verde que tenía el logo de una planta sureña.
Hacía días que permanecía insomne y apenas probaba bocado. Las ojeras pronunciadas delataban el pésimo momento anímico que estaba atravesando.
La muerte abrupta de Natasha, su compañera de ruta durante cuatro décadas, había sido el detonante psicosomático y, realizaba ingentes esfuerzos en la ardua elaboración del duelo.       Tantos sueños compartidos, tanta lucha vana, tantas penurias y, aquel desgraciado suceso de tener que contemplar atónitos, cómo su único hijo Lucio Miqueas, militante de las Ligas Agrarias Chaqueñas, era arrebatado por una decena de uniformados dependientes del Regimiento  “La Liguria” de Resistencia, para ser arrojado a la cubierta metálica de un “Unimog” y, nunca más ser restituido al seno familiar. Embebido en tantos recuerdos, había perdido la noción del tiempo y,  la percepción ambiental estaba ausente. “Garibalbi” o “Gari”, el perro noble de la familia Semeniuk, lo volvió a la realidad, cuando lanzó un gemido luego de acomodar  sus entumecidos huesos sobre un cuero de cabra.
El frío del atardecer se hacía sentir con cierto rigor y, el hombre inició un éxodo lento hacia el interior desolado y sombrío del hogar; cargó banco mantas y un par de plantas ornamentales que habían sido la devoción de Natasha. Antes de cerrar la puerta se dirigió a la fragua y atascó un brasero de fundición con vivas brasas rojas que se encargó de acomodar en proximidades de la enorme mesa de algarrobo negro. Mientras partía en mitades su última galleta, se dirigió a la fiambrera y extrajo un chorizo seco que comenzó a masticar y dar vueltas  en la boca, se diría sin ganas. Fue entonces que advirtió que un par de enormes gotas cristalinas se habían depositado en el mantel de hule. Observó detenidamente el techo y, pudo comprobar que la única chapa desnuda de tejuelas, quién sabe por qué causa, no presentaba condensación de humedad… Eran sus lágrimas.
Aquella noche particular, se sirvió un segundo vaso de grapa y, acercó el banco, aún más, hacia el calor que emanaba del brasero. Sintió que los párpados le pesaban como nunca y la lucidez comenzaba a fugarse por la llama azul celeste que se desprendía de la  lámpara a alcohol que pendía de la pared. El sueño reparador y renovador de energías, anhelado durante tantas jornadas, al fin llegaba. Afuera el  cielo dilatado, reventaba en estrellas  y la luna, mansa y pálida iluminaba tenuemente la fronda de los quebrachos.
Al día siguiente – como lo venía haciendo desde que Filemón había enviudado – la Chevrolet Apache de Wladimir Pasic, el vecino más cercano y servicial, se acercó raudamente por la sinuosa senda, para ver si el desgraciado necesitaba algo del pueblo.
Presintió que algo andaba mal, apenas descendió del vehículo. Gritó su nombre, golpeó y empujó  la puerta y, no obtuvo respuesta alguna. Entonces, tomó la drástica decisión de atar la puerta al paragolpes de la pick – up y, literalmente la hizo volar por el aire.
Cuando Mateo franqueó el umbral, observó una escena que lo desequilibró y le disparó el corazón. Sus ojos se desorbitaron y entró en pánico. Corrió hasta la camioneta y se dejó caer sobre el volante mordiendo el puño del abrigo en señal de impotencia.
La vida de Filemón Semeniuk, se había apagado junto con decenas de brasas que se habían incrustado en su geografía facial mutando en un extraño relieve de pequeñas rocas negras y diminutos cráteres provocados por meteoros de carbón vegetal.                                                                                                                             

Amilcar Martinez


  



Sfumato En Escote Trapecio


Mi sueño no  eran piruetas mortales,
 sin red, en los trapecios,
sobre la encendida pista de la carpa.
Ni atravesar alambres con sombrillas,
mientras el público se estremecía
ante la primera oscilación
que fuera a  convertirme
en muñeca de serrín y trapo.

De noche,  me obligaban a ensayar
"el lago de los cisnes"
sobre  lomos de  elefantes
hasta sangrarme  las zapatillas de ballet
y el tutú de bailarina de la infancia
se me descosió en harapos.

Pero yo, en secreto,  no me rendía
 y opositaba para escapista -a lo Houdini -.
Gracias a mi perseverancia en el aprendizaje,
pude fugarme  del tanque de agua,
con la camisa de fuerza
y suspendida cabeza abajo.

No hubo otra manera de ganarme
 el  derecho a nombre propio en los carteles,
ni otra  suerte  para   elegir
el mejor  oficio  del circo.

Ahora soy la Maga ilusionista
 que os regala la magia
de ser vuestra  hada-abrecaminos.


Maria Teresa Bravo Brañon

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Le doy las gracias por el envío de esta revista que sinceramente, me ha gustado mucho.
Se nota muy bien elaborada y con mucho trabajo detrás.
Aprovecho para ofrecerle "humildemente" alguno de mis escritos para que lo evalúen y vean si pueden o no difundirlo en sus próximos números.
Muchisimas gracias
Quedo a su respuesta
Marta

Fabian Mancilla dijo...

Me encanó el poema de María Teresa Bravo , espectacular y muy interno...felicitaciones....